Me llamo Ludmila y soy la creadora de Nina´s Cheese; entre algunas de las más importantes aventuras que hice en mi vida, fue vivir en 4 países y recorrer más de cincuenta! Siempre trabajé (de todo menos de lo que estudié) bailé todas las disciplinas de baile que pude y le puse color a todo lo que estuvo a mi alcance, a veces con un pincel, a veces con una sonrisa. 

Las vueltas de la vida y la distancia con mi familia, me hicieron volver al hogar. 

Buscando un regalo para mi sobrinito más chiquito, nació este lindo proyecto. Quería algo original para él y descubrí que no había en las jugueterías lo que yo imaginaba. Pensé en un juguete didático integral en formato de libro, que no sólo incentivase la estimulación visual, táctil y sonora y el desarrollo de la psicomotricidad fina, sino que fuese un medio para ayudar a crear un vínculo y potenciar el juego compartido, tomando el adulto un rol activo como facilitador para el uso creativo del librito sensorial y como disparador para el inicio del lenguaje. 

Un objeto inspirado en la mística de los cuentos y la magia de los juguetes, que se pudiese tocar y explorar, que nos permita crear un cuento nuevo cada día! Con páginas llenas de color para darle luz a esos ojitos que tenían ansias de ver el mundo!

Una hermosa excusa para jugar con ellos, entendiendo el valioso tiempo de juego con el niño, como beneficio para ambos! Atrás habían quedado mis años por la carrera de diseño, por suerte, nos encontramos nuevamente el lápiz y yo, para crear algo juntos. Así nació el primer librito sensorial Ninás Cheese que era un regalo para él y para cualquier niño de 1 a 3 años para quienes jugar, aprender y usar la imaginación, son un gran estimulo.

Gracias a todos los que me apoyaron desde el primer momento, en especial a mi gran amor. 

Imagino muchas veces que se preguntarán de donde viene y que tiene que ver un queso y un ratón con un libro sensorial infantil? Tuve de chiquita un hámster cuando vivía en España, se llamaba Pepe y era un verdadero personaje, lo queríamos mucho y hasta venía si lo llamábamos por nombre. Pepe era lo más: divertido, juguetón, recuerdo su carita y sus dientitos, había decidido vivir debajo del lavarropas por decisión propia, motivación apoyada por mis padres para que el ratón viviese en libertad por la casa, así fué como Pepe hizo abuso de la misma y el día que finalmente volvíamos a instalarnos e Buenos Aires, allá por el 86, Pepe nunca apareció para que lo llevemos con nosotros, se imaginarán la tristeza de dos hermanas que amaban su ratón de 6 y 10 años. En aquel momento mi papá confirmó que Pepe había elegido quedarse en España con sus amigos hamsters y que la idea de viajar tantas horas no le apetecía, así fue como nos convencimos de que Pepe había tomado una decisión acorde a su felicidad y nos alegramos por él. 

Treinta años después quise tener otro Pepe y llegó bajo el nombre de Nina, también divertida y hasta podríamos decir, cariñosa. Nina nos acompañaba en casa, pero sobre todo en las noches de costura, siempre con su queso en los cachetes claro, se quedaba ahí entre los ovillos dormídita, acurrucada, una genia. El exceso de libertad aprendido de la herencia de mis padres, fué promovido en nuestro hogar y así fue como Nina, andaba por la casa como uno más. A veces desaparecía horas y sabíamos que volvía, aunque un día no volvió, elegimos imaginar que estaba divertida por algún jardín o se había encontrado con algún otro hamster, la extrañe en mis días de aprendiz de costura y decidí que su nombre sería el de mi emprendimiento que nacía de muchas noches de dibujo y costura junto a ella a mi lado. Les comparto estas fotos de ella, que era o es una hermosa ratona.